
¿A quién no le encanta la idea de la cena como un tiempo para relajarse, descansar y disfrutar de la compañía de su amada familia? Sin embargo, a pesar de este deseo, la tensión a menudo puede desafiar a la hora de comer en paz. Por ejemplo, después de correr a casa del trabajo para hacer una comida antes de que los niños se derritan de hambre, el chef puede llegar a la mesa agobiado y molesto (aunque sólo imaginar una comida que todo el mundo quiere puede ser estresante!). Y una vez que todos se sientan ruidosamente en la mesa, las peleas, sentimientos heridos, interrupciones abruptas, el silencio sepulcral y los niños saltando de arriba abajo, puede hacer que sea difícil el relajarse.
Dicho esto, he aquí algunos consejos para desterrar la tensión de sus cenas familiares:
- Con todos los miembros de la familia presentes, prepare una lista de las comidas que todo el mundo va a comer sin quejarse. Esto ayuda al cocinero a preparar cenas que nadie va a rechazar. Para una fácil y rápida lista de comidas, eche un vistazo a la lista MyPlate.
- Hable de antemano de lo que cocinará: Sobre todo cuando los niños son más jóvenes, hablar acerca de lo que van a comer antes de la cena aminora las quejas cuando se sirva las comidas. Si sabe que su niño no se emociona por un plato en particular, trate de decir: “Sé que no te gusta la calabaza, pero trata de comer unos pocos bocados. Mañana podemos hacer las habichuelas o gandules verdes que te encantan”.
- Céntrese en “La cena suficientemente buena”. Cuando se trata de modales, comer todo lo del plato o permanecer sentado durante mucho tiempo, no requiere la perfección de sí mismo o de otros miembros de la familia. Un momento de diversión compartida por todos es la meta, no la perfección.
- Evite los temas que siempre resultan en discusiones. Lo más probable es, será más fácil hablar de temas como las calificaciones, los toques de queda y problemas de conducta después de la cena, una vez que hayan tenido tiempo para conectarse. Vea nuestra hoja de consejos sobre las “conversaciones difíciles” para obtener más ideas sobre esto.
- Facilitar la enseñanza de modales en la mesa. Es difícil relajarse cuando estás siendo corregido constantemente. Si este es un punto sensible para su familia, eche un vistazo a nuestra columna “Ask The Family Dinner Project” sobre los juegos en la mesa.
- Establecer las reglas de juego. Si usted está bendecido con una familia donde todo el mundo quiere hablar, es posible que desee sugerir que sólo una persona hable a la vez, y que los miembros de la familia necesiten estar sentados para hablar. (Una familia que conozco tiene una regla que la gente puede hablar sólo si se sostiene una concha o un salero. Cuando la persona ha terminado de hablar, el objeto se pasa al siguiente orador.)
- Escuche música durante la cena, tal vez cada miembro de la familia puede turnarse para seleccionarla. La música puede desencadenar una respuesta de relajación y crear un estado de ánimo especial. Los restaurantes usan la música para crear una atmósfera relajante, y usted también puede.
- Tome un minuto para sentir gratitud. Al final de un largo día, es fácil centrarse en los factores de estrés y listas de tareas pendientes. De un paso atrás y piense en lo positivo. Tal vez dele las gracias a quien ha cocinado o puesto la mesa. Deje que la hora de comer sea un momento de gratitud y aprecio.
- Aborde directamente los problemas de la cena. Si hay un aspecto de la cena que realmente le molesta, usted podría decir: “Me gusta mucho nuestras cenas, pero hay una cosa que haría que mejoren. ¿Podríamos pensar en algunos nuevos enfoques?”
- Recuerde que los mejores antídotos para la tensión son la risa y la sensación de escuchar. Busque espacios para reír y escuchar más.
- Cocine alimentos que son reconocidos por reducir el estrés. Estos incluyen bayas, verduras verdes (espinacas, col rizada, brócoli), las naranjas, las patatas dulces, nueces y aguacates. Por supuesto, cualquier alimento que a todos les gusta comer también aumentará el gozo, y por lo tanto aminorará los niveles de estrés.
Cuando mis hijos eran pequeños, yo solía hacer el esfuerzo de preparar una comida nutritiva, y veía como se terminaban la comida en cinco minutos, lo cual me parecía muy estresante. Quería prolongar la cena durante todo el tiempo que pudiese antes de que mis hijos crecieran tan inquietos que los alimentos comenzaran a volar. Así que, mi esposo se le ocurrió la idea de darles helados de hielo, hechos de jugo de naranja. Tener a los niños sorbiendolos helados dehielo nos permitió extender la cena durante unos minutos más, y encaminó a nuestra familia a permanecer sentados en la mesa charlando sobre nuestro día.
